viernes, 21 de octubre de 2011

Monica Ferretti - La poesia della vita


Monica Ferretti - La poesia della vita from Arte del XXI Secolo on Vimeo.

Licinia Visconti ha colto nello stile di Monica Ferretti l'ammirevole disinvoltura con la quale di muove tra i fabliaux medievali, i Lais di Maria di Francia, gli eroi e le dame di Chrétien de Troyes, e la contemporaneità, ma in sostanza le sue invenzioni hanno un cuore antico. Non potrebbe essere diversamente perché questa «donna gentile», che si potrebbe facilmente immaginare «presa per incantamento» sul «vasel leggero» a bordo del quale Dante voleva trarre gli amici suoi più cari in un viaggio fantastico, vive artisticamente in una dimensione sognata nella quale ricostruisce, tela dopo tela, un'intima e personale autobiografia. Con uno stile nel quale una sorta di realismo magico si stempera in tratti espressionistici e simbolisti descrive la donna nelle sue componenti spirituali: la fanciulla che stupisce sbarrando immensi occhi cerulei e portandosi una mano alla bocca; la donna descritta come belle dame sans merci, un volto bellissimo accoppiato ad una tigre magnifica che insinua l'esistenza di un'equivalente aggressività caratteriale; il volto intenso e severo di una Penelope moderna. Insomma, un'indimenticabile galleria di personaggi diversi ma fortemente caratterizzati da uno stile personalissimo che conferisce un valore sottile ed un profumo d'altri tempi ad una dimensione artistica di sapida modernità.

viernes, 14 de octubre de 2011

Don Quijote en la cueva de Montesinos


CAPÍTULO VEINTITRÉS De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa

Eneida: Descenso a los infiernos


Habla así Eneas, llorando, y tendidas al viento las velas, deslízase la escuadra; arriba en fin, a las eubeas playas de Cumas. Vuelven las proas hacia el mar; sujeta el áncora las naves con tenaz diente y las corvas popas recaman las costas con sus varios colores. Fogoso tropel de mancebos salta a la ribera Hesperia; unos sacan las chispas escondidas en las entrañas del pedernal; otros despojan el monte, densa guarida de las fieras, y enseñan a sus compañeros los ríos que van descubriendo. Entre tanto el pío Eneas se encamina a las alturas que corona el templo de Apolo y a la recóndita inmensa caverna de la pavorosa Sibila, a quien el delio vate infunde inteligencia y ánimo grande y revela las cosas futuras. Ya penetran en los bosques de Diana y bajo los dorados techos.

Libreto bilingüe de "Dido y Eneas" de Purcell

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lunes, 10 de octubre de 2011

Declaración de las canciones que tratan del ejercicio de amor entre el alma y el esposo Cristo, en la cual se tocan y declaran algunos puntos y efectos de oración, a petición de la madre Ana de Jesús, priora de las Descalzas en San José de Granada. Año de 1584 años.


PROLOGO

1 Por cuanto estas canciones, religiosa Madre, parecen ser escritas con algún fervor de amor de Dios, cuya sabiduría y amor es tan inmenso, que, como se dice en el libro de la Sabiduría (Sg 8,1), toca desde un fin hasta otro fin, y el alma que de él es informada y movida, en alguna manera esa misma abundancia e ímpetu lleva en su decir, no pienso yo ahora declarar toda la anchura y copia que el espíritu fecundo del amor en ellas lleva; antes sería ignorancia pensar que los dichos de amor en inteligencia mística, cuales son los de las presentes canciones, con alguna manera de palabras se puedan bien explicar;
 
místico2, ca.

(Del lat. mystĭcus, y este del gr. μυστικός).

1. adj. Que incluye misterio o razón oculta.

2. adj. Perteneciente o relativo a la mística o al misticismo.

3. adj. Que se dedica a la vida espiritual. U. t. c. s.

4. adj. Que escribe mística. U. t. c. s.


inefable.

(Del lat. ineffabĭlis, indecible).

1. adj. Que no se puede explicar con palabras.

jueves, 6 de octubre de 2011

Odisea: descenso a los infiernos


Homero: Odisea
Canto XI: Descenso a los infiernos.
Traducción de Luis Segalá y Estalella (1927)

1 En llegando a la nave y al divino mar, echamos al agua la negra embarcación, izamos el mástil y descogimos el velamen; cargamos luego las reses, y por fin nos embarcamos nosotros, muy tristes y vertiendo copiosas lágrimas. Por detrás de la nave de azulada proa soplaba favorable viento, que henchía las velas; buen compañero que nos mandó Circe, la de lindas trenzas, deidad poderosa, dotada de voz. Colocados cada uno de los aparejos en su sitio, nos sentamos en la nave. A esta conducíala el viento y el piloto, y durante el día fue andando a velas desplegadas, hasta que se puso el sol y las tinieblas ocuparon todos los caminos.

13 Entonces arribamos a los confines del Océano, de profunda corriente. Allí están el pueblo y la ciudad de los Cimerios entre nieblas y nubes, sin que jamás el sol resplandeciente los ilumine con sus rayos, ni cuando sube al cielo estrellado, ni cuando vuelve del cielo a la tierra, pues una noche perniciosa se extiende sobre los míseros mortales. A este paraje fue nuestro bajel que sacamos a la playa; y nosotros, asiendo las ovejas, anduvimos a lo largo de la corriente del Océano hasta llegar al sitio indicado por Circe.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La tensión del arte

La severidad moral del concepto y del carácter es un acontecimiento dentro de nuestro arte y de nuestra existencia. […] Nada hay más peligroso para la dignidad y el ethos del arte que lo untado y cómodo de nuestra actividad artística ordinaria, que la ligereza con que, por obra del fonógrafo y de la radio, se pone lo más sublime al alcance aun del más despreocupado, a cada hora: pues esa comodidad hace olvidar a los más el esfuerzo de la creación y los induce a asimilar el arte sin tensión y sin respeto, como la cerveza y el pan. Es, por lo mismo, una bendición y un goce espiritual ver en este tiempo a un hombre que por la potencia de su personalidad, recuerda que el arte es una labor sacra, una misión apostólica por lo inalcanzablemente divino de nuestro mundo, y no un regalo del azar sino una merced justa, no un placer tibio, sino también una penosa creación. […] Sólo el hombre extraordinario reconduce siempre a los demás hacia el orden la subordinación, y nada nos inspira más respeto por ese gran abogado de la fidelidad para con la obra, que el hecho de que haya logrado enseñar a una época confusa e incrédula el respeto por los valores más sagrados.» Stefan Zweig, El misterio de la creación artística, Sequitur, Madrid, 2010, pp. 76-77.

El misterio de la poesía

La influencia y la esencia de la poesía es siempre un misterio. Millones de palabras agitan con su ruido nuestro mundo cotidiano y recaen en el vacío, polvo suelto en torbellino. Pero alguna vez -raramente en todos los tiempos- ocurre que se infiltran algunas de esas palabras, de esas líneas, en un conjunto que forma una imagen que respira, que felizmente sobrevive a los labios que las crearon y a generaciones enteras que se deleitaron con ellas. (...)
Porque lo perfecto infunde siempre respeto, colma siempre los corazones de un estremecimiento especial, devoto y temeroso. Porque dondequiera se manifieste, en la inmaculada belleza de un rostro, en el ritmo de un cuerpo irreprochable, en el vuelo de un verso, en la melodía de una canción, siempre y dondequiera la humanidad percibe lo perfecto como si de pronto en lo terrenal la mirara el ojo de lo divino.
Stefan Zweig, El misterio de la creación artística, Sequitur, Madrid, 2010, pp. 48-49.